domingo, 30 de octubre de 2011

¿Falangistas haciendo pruebas de tiro?


En la anotación anterior nos aparecía Gerardo Martínez Pan, herrero falangista, natural de la feligresía de San Tirso de Oseiro (Arteixo), esgrimiendo armas para defenderse de quienes lo perseguían al parecer de forma constante. Está claro que si poseía armas era porque sabía usarlas, aunque nunca nos lo encontremos disparando contra personas y sí empleándolas para intimidar a quienes lo acosaban, o como parece en este caso, haciendo pruebas de tiro en compañía de unos amigos. No será la última vez que nos ocupemos de este personaje.

El 24 de mayo de 1935 el guardia de Asalto Celso García oyó disparos procedentes de la falda del monte San Pedro. Se dirigió al lugar de donde parecían proceder las detonaciones y a la altura de la desaparecida capilla de San Roque de Afuera, en la imagen, y que se encontraba por aquí, sacó su arma dando el alto a tres muchachos: Gerardo Martínez Pan, herrero, que tenía entonces 20 años, Gerardo Fernández García, estudiante, de 17 años, y Francisco Fuentes Otero, estudiante, de 16 años, compañero del anterior en el Colegio Academia Galicia. A los Gerardos les ocupa sendas armas cortas de fuego, incluso una bala al Fernández García, procediendo a su detención. Francisco Fuentes Otero quedó en libertad.

Presentados los detenidos ante el juez declaran que ese viernes fueron a ver un partido al viejo campo de fútbol del Deportivo, en donde ahora está el colegio de las Esclavas, pero al comprobar que carecía de interés, dicen que continuaron dando un paseo hacia el monte San Pedro para ver las baterías de los fuertes militares. Al llegar a una explanada de hormigón que avanzaba hacia el mar y se encontraba por aquí, se toparon con dos pistolas. Según Fuentes Otero, que al parecer iba algo retrasado sólo hallaron un arma, suponiendo que la otra ya la llevaba Gerardo Martínez Pan. Volvieron sobre sus pasos y a la altura de la capilla de San Roque de Afuera los detuvo el guardia de Asalto.

Recordaréis que cuando fueron detenidos en Santiago de Compostela dos de los hermanos de la Lejía, France y Pepín, junto con el Cristo de Vioño, al encontrárseles armas, France se abalanzó hacia los policías al grito de "a ellos". No fue el caso de estos falangistas. En el juicio oral el guardia de Asalto que los detuvo declara que le entregaron las armas sin resistencia; que le manifestaron que las habían encontrado, y que por la actitud al entregárselas, lo creía. Esto lleva al fiscal a retirar la acusación, con lo cual los muchachos salen absueltos.

Di por supuesto que los tres protagonistas de esta anotación eran falangistas. De Gerardo Martínez Pan no cabe duda, pero sí puede haberla en el caso de Francisco Fuentes Otero, o de Gerardo Fernández García, del que la Policía indica que no se sabe que esté afiliado a ningún partido. Lamela no los cita en su relación de falangistas, pero sí a José y Rafael Fernández García; y también a Manuel y José Fuentes Otero (pp. 266-267).

Os dejo mis notas.


jueves, 27 de octubre de 2011

¿Por qué iban armados algunos falangistas?


Por el mismo motivo que usaban armas japistas o trabajadores que no pasaban por el aro de afiliarse a la UGT o a sindicatos tributarios de la CNT, y no seguían sus consignas sobre huelgas y boicots. Todo apunta a que estos colectivos se encontraban constantemente amenazados y perseguidos. Recordaréis que con motivo de sendas comparecencias judiciales del jefe falangista Juan Canalejo, en ambas, dos jueces distintos le devuelven el arma que usaba; y en una de ellas podemos documentar que se atendió su petición basada en las "reiteradas amenazas de que viene siendo objeto" y ante el temor de que pudiese ser agredido por socialistas, "para en su caso defender su vida".

Vimos hace pocos días que un trabajador libre recibía en casa donativos para aquellos otros trabajadores que habían perdido su trabajo con la llegada al poder del Frente Popular por no estar afiliados a la UGT o a los sindicatos de la CNT. Este obrero contaba con una pistola en su domicilio. Constatamos que cuando se le juzgó por tenencia ilícita de armas, el tribunal redujo la pena al estimar como hecho probado que al comenzar a recibir la suscripción en su domicilio, el trabajador también recibió amenazas de muerte así como que su domicilio sería asaltado.

Acabamos de ver como los japistas eran agredidos por repartir propaganda electoral en la calle Real, o que su secretario fue objeto de un intento de agresión al día siguiente. Ocasiones ambas en las que todo parece indicar que los japistas emplearon armas de fuego para amedrentar a sus perseguidores.

En los tres casos, estas armas se utilizan como elemento disuasorio: o bien no se disparan y su mera exhibición es suficiente para conseguir que se les respete, o bien los disparos se hacen al aire porque no se producen heridos. Se llevan por lo que pudiera ocurrir, para evitar agresiones y como vemos, resultaban efectivas y no originaban lesiones. Veamos un cuarto ejemplo que reafirma lo anterior.

En la mañana del domingo 15 de diciembre de 1935 un grupo siete de falangistas van a visitar a dos o tres correligionarios presos. El rancho que se ofrecía a los presos en las cárceles no debía ser muy bueno porque es común que los visitantes les lleven comida, como en este caso. Sospecho que los presos son de fuera del partido judicial de La Coruña, o están sujetos a un arresto gubernativo. Sea como fuere, es lo cierto que por ahora no tengo información sobre el origen de su encarcelamiento, aunque parece que fue por agresión a personas. El grupo de visitantes falangistas es heterogéneo y está compuesto tanto por obreros humildes como por estudiantes hijos de burgueses, pasando por un miembro de una familia de posición acomodada, hasta con pazo solariego. Como dos de ellos van con camisa azul, el director de la prisión teme que fuesen a provocar algún altercado con familiares y amigos de otros presos de izquierdas cuyo horario de comunicación iba a comenzar y da aviso a Comisaría. Desde esta dependencia se llama al cuartel de Asalto de donde sale un coche con guardias al mando del capitán Manuel Patiño Porto, que recoge en Comisaría a un guardia de Seguridad. El capitán Patiño era según el P. Silva Ferreiro, de filiación izquierdista. El coche se dirige por el desaparecido matadero recorriendo la vieja carretera de Circunvalación y antes de llegar a la cárcel se encuentran con el grupo de falangistas caminando de regreso y que, contra lo que pensaba el director de la prisión, no promovieron ningún altercado. Identifican y cachean a:

Jesús García Pardo, de 25 años, auxiliar del Gobierno Civil, vestido con camisa azul y correaje.

Gerardo Martínez Pan, de 23 años, herrero, también con camisa azul y correaje.

Ramón Bermúndez de Castro Revellón, de 20 años, estudiante.

Carlos Montero Díaz, de 28 años, pintor.

Pedro Álvarez de Sotomayor y Castro, de 25 años, estudiante.

Javier Sanz de Andino Meleiro, de 20 años, estudiante.

Avelino Méndez Núñez, de 22 años, al que ya conocemos como conserje de Falange Española y vendedor de Arriba, que dice ser de oficio carpintero.

En las inmediaciones del lugar en el que los paran se encontraron dos pistolas automáticas, una más de fogueo y una porra de madera. Todo seco como si se acabase de abandonar. En Comisaría confiesan que una de las pistolas automáticas era de Jesús García Pardo, y la otra de Gerardo Martínez Pan. Ramón Bermúdez de Castro Revellón manifiesta en Comisaría que la pistola de fogueo era suya y Carlos Montero Díaz asume la pertenencia de la porra de madera. No obstante lo anterior, ante el juez instructor se desdicen de estas manifestaciones y las atribuyen a coacciones y amenazas de que fueron objeto por parte del capitán Patiño y otros. Que sufrieron coacciones, me parece muy probable, como también que estas pudieron ser muy eficaces para descubrir la verdad de los hechos.

Jesús García Pardo y Gerardo Martínez Pan ingresan en prisión y son procesados por tenencia ilícita de armas, aunque el primero puede demostrar que poseía licencia de armas desde 1933. El segundo no llega a ser condenado porque le afecta la amnistía que promulga el Frente Popular en cuanto llega al poder. Los demás pasan a disposición del gobernador civil de la provincia. Con motivo del procesamiento, se piden informes a la Policía sobre la conducta de García Pardo y Martínez Pan, que corroboran lo que sostenía sobre la constante persecución y continuas amenazas de que eran objeto aquellos falangistas. A diferencia de la derecha, que suele ser temerosa, ellos no se arredraban y hacían frente como podían a sus adversarios, que en aquella sociedad será mejor caracterizar ya como enemigos. Informa la Policía al juez instructor el 17 de diciembre de 1935:

En contestación a su atento oficio de 16 de diciembre actual por el que se me interesan antecedentes e informes a los efectos del párrafo 2º del artículo 5º de la Ley de 22 de noviembre de 1934 sobre Jesús García Pardo y Gerardo Martínez Pan a los que se les acusa de tenencia ilícita de armas; tengo el honor de informar a V.S. que el Jesús García Pardo carece de antecedentes en los archivos de esta Comisaría, y de los informes adquiridos por el personal a mis órdenes, dicho Jesús García Pardo es persona que goza de excelente conducta moral y pública en esta Capital, que según todos los datos adquiridos es incapaz de hacer fuego contra persona alguna, aun en el caso de ser agredido, y que precisamente por su filiación política está constantemente amenazado por los extremistas de ideología contraria a la suya, y por último, que aún en el supuesto de que llevase arma de fuego de cuya tenencia ilícita se le acusa, dado su carácter, sólo sería para amedrentar a sus contrarios en caso de un intento de agresión por parte de ellos.

Referente al Gerardo Martínez Pan, tengo a bien informarle que el día 10 de febrero del pasado año fue detenido por tenencia ilícita de armas; el 31 de marzo de 1935 se le ocuparon piedras en los bolsillos; el 24 de mayo del actual fue igualmente detenido por tenencia ilícita de armas, y el 25 del mismo mes y año a requerimiento de ese Juzgado se informó sobre su conducta en el sentido de que carecía de malos antecedentes en esta Comisaría y que de informes adquiridos por los agentes a mis órdenes es persona de buena conducta, aparte que dada su corta edad era de suponer no tuviera el propósito de efectuar hechos delictivos o ilícitos, lo que demuestra el hecho de que a pesar de habérsele ocupado varias veces armas nunca ha hecho uso de ellas, no obstante estar también constantemente perseguido por los adversarios políticos a que se refiere la primera parte de este oficio.

Como siempre, os dejo mis notas.

Una de las ocasiones en las que se detuvo a Gerardo Martínez Pan fue tal y como refleja el informe el 10 de febrero de 1934. Llegó con otros obreros --entre los que está nuestro ya conocido Educardo Patiño Pérez-- a una obra en construcción de la plaza de María Pita. Como no habían seguido las consignas de los anarquistas y trabajaron durante la huelga de la construcción, al abrir la puerta de la valla e intentar entrar al tajo, los obreros de la CNT los reciben con una lluvia de piedras, que estos obreros libres paran esgrimiendo pistolas. Una vez más, no las disparan, sino que las exhiben como elemento intimidatorio para protegerse de las agresiones. Lo anterior, también en mis notas.

Decía hace poco una persona que supera ya los 90 años, que todo lo que se cuenta ahora sobre el jefe falangista Juan Canalejo "es mentira", porque este tan sólo era "un chico muy valiente". Me temo que esa valentía, ese no dejarse amedrentar por las amenazas, coacciones, agresiones y en general el ambiente de opresión generado por socialistas, anarquistas y demás, es común a obreros libres, a japistas y a falangistas, cosa que no ocurría con la derecha moderada, la CEDA, que aguantaba el acoso y las agresiones hasta que entiendo que buen número de sus miembros se cansaron de poner siempre la otra mejilla. El clima de opresión llegó a su cúspide con el Frente Popular en el poder y buen número de ellos vieron en Falange Española su tabla de salvación e ingresaron en sus filas ¿Que después del 18 de julio y en zona nacional los perseguidos fueron los de izquierdas? Por supuesto. Tan cierto como que estos perseguían con anterioridad a sus oponentes y que los señores de la memoria histórica cuentan su película-milonga omitiendo (o falseando que de todo hay) la persecución de que eran objeto obreros libres, japistas y falangistas.

domingo, 23 de octubre de 2011

Atentado contra el secretario de la J.A.P.


Ya vimos alguna que otra colisión en la que socialistas agreden o ejercen violencia contra afiliados de la Juventud de Acción Popular. Estoy convencido de que fueron muchas más pero contamos con limitaciones a la hora de conocerlas. En primer lugar los protagonistas, bien por no manchar su imagen, bien porque habían perdonado, no tuvieron el detalle de aludir a ellas en sus memorias o testimonios como no fuese de un modo genérico, y la investigación políticamente correcta tampoco les prestó atención; en segundo lugar, salvo en cortos períodos, existía censura de prensa que eliminaba estos sucesos, y si nos vamos a documentos públicos, bien la Policía no intervino, o bien los hechos, al originarse mediante intercambios de puñetazos o porrazos que ocasionaban lesiones leves, no se consideraron delito sino falta, conociendo de estas los juzgados municipales cuyos fondos se expurgaron en los años 40.

Por refrescar la memoria y añadir algún que otro hecho, el 30 de marzo de 1935 se produce una colisión entre socialistas, falangistas y parece que japistas, en donde es detenido Pepín el de la Lejía por "agresión a afiliados de la J.A.P."; se puede documentar la denuncia interpuesta por coacción al repartidor de la revista J.A.P. en la tarde del 29 de julio de 1935; el 12 de enero de 1936, mientras se celebraba un mitin de la JAP en el teatro Rosalía de Castro, es agredido por socialistas el vendedor de Arriba y conserje de Falange Española, Avelino Méndez Núñez.

Siguiendo en orden cronológico, sobre las diez de la noche del 4 de febrero de 1936 estaban los chicos de la JAP repartiendo propaganda electoral en la calle Real cuando fueron agredidos por socialistas. Anda por medio nuestro ya conocido Luis Tanto Vento (que no Ventos, como creen en Nomes e Voces), al parecer habitual en estos choques. Si los socialistas por tratarse de obreros manuales, eran claramente superiores a los japistas en lo que a uso de puños, los japistas se ayudaban de porras y pistolas para defenderse como podían. La contundencia de esta defensa era eficaz y ponía en fuga a sus perseguidores. Este 4 de febrero del 36 Luis Tato Vento denunció que en la calle Real a la altura de la librería de Lino Pérez --cuyo local es el de la imagen-- presenció como había aglomeración de gente porque se estaban agrediendo personas de distinta ideología. Tato dice que sólo intervino para apaciguar... El caso es que apaciguando la refriega, presenció como un individuo tocado con un derby (sombrero hongo) con faja azul y traje negro, pegaba a otro con una porra. En tales circunstancias se vio acometido por otro individuo de 26 a 29 años que vestía un cuero y le hizo un disparo, que digo yo que sería al aire como disparaban al aire los falangistas para zafarse de sus perseguidores. Luis Tato echó a correr siendo perseguido pistola en mano por otro individuo al que ve el 13 de marzo de 1936, interesando de la Policía su detención. Era Telmo Lago Sánchez, de 21 años, estudiante, de la J.A.P., que como no podía ser menos, niega haber participado en la colisión así como el uso de armas de fuego. También intervino para separar a los contendientes, o eso dice... Os dejo mis notas.

Al día siguiente, 5 de febrero de 1936 sobre las diez de la noche, se produce un intento de agresión de los cheches habituales, chulos de izquierdas, contra el secretario de la J.A.P., Francisco Jiménez de Llano. La repele empleando un "contundente" medio defensivo, según El Ideal Gallego. Sospecho que estamos en un caso en el que de nuevo un japista se ve obligado a mantener su integridad física empleando armas de fuego. Si disparó, es de suponer también que lo hizo al aire porque tampoco aquí se sabe que hubiese heridos. Francisco Jiménez de Llano era abogado y aventajaría a los jóvenes izquierdistas en formación, pero no creo estuviese muy ducho en el manejo de puños así que se debió defender como pudo y supo. Dice El Ideal Gallego correspondiente al 6 de febrero de 1936:

ATENTADO CONTRA EL SECRETARIO DE LA JAP


Sin duda como continuación de los disturbios habidos anteayer en la calle Real entre miembros de la JAP y los marxistas, cuando pasadas las diez de la noche se dirigía a su casa el secretario de la JAP coruñesa, don Francisco Jiménez de Llano, un grupo de mozalbetes intentó agredirle.

El joven abogado hizo frente a los revoltosos, que ante el "contundente" medio defensivo empleado, se dieron a la fuga.

Como estos hechos se vienen repitiendo con demasiada frecuencia, no estaría de más que el señor gobernador civil procurase extremar la vigilancia.





jueves, 20 de octubre de 2011

¿Prostitutas del Frente Popular?


Las derechas no fueron las únicas que hicieron uso de poderes para cuestiones electorales poco claras. El domingo 16 de febrero de 1936 se encontraba el teniente de Asalto, Mariano García Losada, a la puerta del colegio electoral de la calle de Herrerías. Tal vez en donde se encuentra el grupo escolar Montel Toucet en la actualidad, que pese a situarse en un lugar inmediato a cuarteles y casi rodeado por viviendas militares, aún hoy ostenta ese escudo preconstitucional, --que dirían los señores de la memoria histórica-- escudo que, pese a sus grandes dimensiones, los malvados franquistas no perdieron el tiempo en picar, ni en otorgar subvenciones para que sus grupos afines montasen campañas de este tipo. Volviendo al tema que nos ocupa, decía que estaba el teniente Losada a la puerta del colegio electoral de la calle de Herrerías cuando llegaron tres mujeres. Dos de ellas solteras y no nacidas en La Coruña. Las tres vecinas de la calle de Tabares en donde serían excepción si no fuesen prostitutas. A una de ellas en los autos se la identifica como la Mary... Todo apunta a que eran tres prostitutas.

Una de estas mujeres intenta acceder al colegio con un papel en la mano que resultó ser un poder electoral. Al preguntarle el de Asalto si era apoderada y contestar la muchacha que no, le impidió el paso y la mandó marchar. Más tarde, encontrándose la fuerza en la calle de Tinajas, vieron como la Mary entregaba el poder a otra de las chicas, así que tal vez por la presencia de un colegio electoral cercano --seguramente el instalado en la escuela municipal de la Fundación Paz y González cuyo solar ocupa hoy el Archivo del Reino de Galicia-- el teniente Losada la mandó detener ante el temor de que estuviesen intentando acceder a los colegios electorales valiéndose del poder y votar usando nombres supuestos.

Según las denunciadas iban por una calle que no conocían y un señor que tampoco identifican les pidió que fuesen al colegio electoral de Herrerías para entregar el poder a un tal Sr. Pernas. El teniente Losada manifiesta que la Mary quería acceder, según le dijo, para dar un recado a un señor de la mesa. Pero en esa mesa ni el presidente ni los adjuntos se apellidaban Pernas. Como quiera que el delito que se perseguía consistente en el uso de nombre supuesto, estaba comprendido en el decreto de amnistía promulgada el 21 de febrero, la investigación sumarial no alcanza la perfección necesaria para poder explicar porqué estas mujeres usaban un poder electoral. Resulta indiciario que las detuviesen los de asalto suponiendo que empleaban el poder para votar con nombre supuesto, pero es sólo una posibilidad.

Os dejo mis notas, que incluyen este poder. Se trata de un documento que pese a contener algunos errores en los apellidos me parece interesante. En él, candidatos de Izquierda Republicana, Unión Republicana y Partido Galleguista, apoderan a varios cientos de individuos en toda la provincia de La Coruña. Y no sólo apoderan a los afiliados a sus partidos, sino que también dan poder a miembros de otros grupos que integraban el Frente Popular como socialistas o comunistas, e incluso a mujeres que formaban parte de agrupaciones femeninas republicanas. Se trata de los más destacados --y no tan destacados-- elementos republicanos de toda la provincia, con la llamativa ausencia de Ferrol, feudo socialista.


martes, 18 de octubre de 2011

¿Interventores de derechas con guardaespaldas?


En la anotación anterior vimos que Alcacio o Arcacio Rodríguez abandonó la ciudad en vista de los métodos violentos y corajudos que empleaban con él los sindicalistas apoyados por el gobierno del Frente Popular.

Este obrero es protagonista de otro episodio en el que sólo apunto la posibilidad de que los interventores de la Unión Regional de Derechas se viesen obligados a acudir a los colegios electorales protegidos con guardaespaldas.

Poco antes de las diez de la noche del lunes 17 de febrero de 1936, unos guardias de Seguridad presentan en Comisaría a Arcacio Rodríguez, súbdito portugués de 24 años que se encontraba embriagado y promovía un fuerte escándalo en la entonces calle de Castelar, antes y hoy, rúa Nueva. Le ocupan un poder electoral por el que el candidato de la Unión Regional de Derechas, Manuel Ponte López, nombraba apoderado a un tal Rafael Araújo Bentureira. Parece ser que uno de los obreros que trabajaban en las obras de los fuertes militares de Punta Herminia, Lázaro Landeta, dijo a Arcacio que si quería trabajar en las elecciones del 16 de febrero para las Derechas fuese a su local. Allí le pagarían por su trabajo 40 pts. Esta cantidad podía ser el jornal de una semana para un obrero de la época. Se presentó en el local y le dieron un poder a nombre del tal Rafael Araújo. El domingo 16 de febrero de 1936 salió de la sede con otra persona que no conocemos y se fueron al colegio electoral del entonces único instituto de segunda enseñanza, en donde estuvieron hasta la tarde. De regreso al local de las Derechas, le entregaron las 40 pts. prometidas. No sólo eso, sino que de forma llamativa si antes del 16 de febrero Arcacio trabajaba en las obras de construcción del ferrocarril Coruña-Zamora, tras las elecciones pasa a trabajar en las obras de los fuertes militares en compañía del antedicho Lázaro Landeta.

Alcacio o Arcacio Rodríguez era analfabeto, un obrero manual que podría usar sus puños llegado el caso de tener que defender a quien acompañaba, parece que algún apoderado de la Unión Regional de Derechas, organización formada por comerciantes, miembros de profesiones liberales, burgueses con estudios, etcétera, que para defenderse podrían manejar pistolas, pero no muy bien sus puños en caso de ser coaccionados o violentados de algún modo. Es sólo una posibilidad la que planteo, que diesen a Arcacio ese poder para con él y usando el nombre de Rafael Araújo, estar en el colegio electoral y en su caso defender al apoderado de las Derechas al que acompañaba. La investigación judicial no concluye con la perfección necesaria porque el supuesto delito de uso de nombre supuesto de que se acusaba a Arcacio Rodríguez, por su matiz político, estaba comprendido en el decreto de Amnistía de 21 de febrero de 1936 y nos quedamos sin saber con mayor seguridad para qué se le dio el poder a nombre de otra persona. Os dejo mis notas.


viernes, 14 de octubre de 2011

Persecución gubernativa a trabajadores libres


En la anotación anterior constatamos que a finales de marzo de 1936 se practicó un registro en la casa rectoral de Santiago de Sigrás (Cambre). Sabemos también que a principios de junio y por orden del gobernador civil --fusilado al comenzar el Alzamiento-- se practicaron registros en otras casas de religiosos, aunque según él, sólo fueron dos. No sé que hubiesen registrado locales empleados por masones, sedes de partidos políticos de izquierda o viviendas particulares de sus integrantes. Lo que si conozco es el registro realizado el 30 de abril de 1936 por orden del gobernador civil en el domicilio de un pobre trabajador que era considerado un esquirol, como tal con la llegada al gobierno del Frente Popular había perdido su empleo, y por si no fuese suficientemente desdichado, en el registro le encuentran un arma que tenía para proteger su vivienda de las amenazas de muerte y de asalto a la misma que había recibido. Como esta arma se encontraba en buenas condiciones de uso, ingresa en prisión.

Digo y repito que falangistas y esquiroles constituían minorías perseguidas y maltratadas antes del 18 de julio y de ello existen múltiples ejemplos. Ya vimos que en el caso del homicidio de Luis Amboage, uno de los trabajadores a los que este disparó era Humberto Anido, que había trabajado como sustituto de huelguistas en las obras de los fuertes militares de Punta Herminia. Recordaréis que tras la llegada del Frente Popular al poder se despide a los obreros que habían trabajado como sustitutos en momentos de huelga, y así un inspector de Policía designado por el gobernador civil intervenía las labores de contratación que la Patronal realizaba en el muelle, excluyendo de forma sistemática a todos aquellos que no estaban afiliados a la UGT o a sindicatos tributarios de la CNT. Con lo cual la Patronal daba un subsidio de 25 pts. semanales a los obreros que habían perdido su trabajo por disposición de la primera autoridad de la provincia.

Algo similar ocurrió con aquellos obreros que también perdieron su empleo en las obras de los fuertes militares según relata el P. Silva Ferreiro y podemos confirmar con otras fuentes. En este caso se atiende a la subsistencia de los despedidos mediante una suscripción pública patrocinada por El Ideal Gallego que comienza el 15 de abril. Esta suscripción se recibía en el Banco Pastor, pero sea por presiones del gobernador, de la UGT que tenía presencia en este banco o por otros motivos, la entidad bancaria hace saber que allí no podía recibirse así que se designó la casa de uno de los obreros como lugar en donde entregar los donativos. Era la vivienda de Avelino Blanco Hermida, en ese primer piso que veis hoy arruinado del nº 16 de la calle Panaderas. Este obrero había trabajado en las obras militares de Punta Herminia. El 30 de abril de 1936 la Policía le practicó un registro en su domicilio por orden del gobernador, encontrándole una pistola, lo que se traduce en su detención y procesamiento por tenencia ilícita de armas. En el juicio y sentencia posterior se declara como hecho probado que el obrero era de buena conducta, no se embriagaba, no era pendenciero ni suponía un peligro social. Del mismo modo se prueba que a raíz de designarse su domicilio como lugar en el que recibir la suscripción, también recibió amenazas de muerte así como que su vivienda sería asaltada. Estas amenazas suponen un atenuante y hacen que el fiscal rebaje la petición inicial de un año, ocho meses y veintiún días de prisión menor, y se conforme con la imposición de 250 pts. de multa, que es a lo que se le condena en último término. Como 250 pts. de multa en 1936 era una cantidad considerable para un obrero y más si estaba parado, no puede hacer frente a esta multa que se le sustituye por un mes de arresto en la cárcel, de la que sale el 29 de mayo de 1936. Os dejo mis notas.

De la persecución a que eran sometidos los trabajadores no afiliados a sindicatos tributarios de la CNT o a la UGT, puede dar idea el caso de Alcacio Rodríguez, obrero portugués que también había trabajado en los fuertes militares de Punta Herminia como sustituto de los huelguistas. En la noche del 6 de marzo de 1936 fue acometido por siete individuos que le propinaron una paliza de la que salió con lesiones que se calificaron en la casa de socorro como leves. Esto es compatible con moratores, magulladuras o erosiones. El terror sindical dio por resultado que el obrero abandonase la ciudad. Más notas.

Leía hace poco que la propaganda izquierdista suele vender el Alzamiento como un intento de los poderosos y terratenientes para conservar sus privilegios. Es pura propaganda porque los privilegiados, terratenientes y multimillonarios serían muy pocos. El desquiciamiento de la izquierda y del sindicalismo dejó muchos cadáveres --no sólo físicos-- y generó una buena cantidad de odios, rencores y animosidades en su camino: obreros que habían perdido su empleo; ciudadanos que veían violentado su derecho a profesar una ideología o unas creencias religiosas; pequeños propietarios de inmuebles o de tiendas que eran vistos con mal gesto y se sentían amenazados, que se sentían inseguros si es que no eran directamente agredidos, etc. Y como media España no se resignó a morir o a ser asesinada, se inició un alzamiento nacional, en principio de los militares, pero que era pedido como un clamor por parte de esa media España y contó con su apoyo entusiasta. Veían en el Movimiento un modo de librarse de los efectos que conllevaba la descomposición y podredumbre en que se había sumido el régimen, una forma de zafarse de la persecución y maltrato de que eran objeto tanto por la izquierda y el sindicalismo, como por la inactividad o hasta el estímulo del Gobierno.



domingo, 9 de octubre de 2011

Sacerdotes y armas de fuego


Comentaba en otra anotación que según Payne (p. 51, n. 2) en la primavera de 1934 "durante tres horas de cacheos en el centro de Madrid se ocuparon a los transeúntes ciento tres armas de fuego". Quiero decir con lo anterior que en una sociedad violenta como aquella y en donde las conductas primarias eran moneda corriente, también era común la posesión de armas de fuego, y los curas no eran excepción. No cuento con elementos de juicio para decir si era algo generalizado en ellos. Lo que sí afirmo es que no me he encontrado con un solo caso en el que las disparasen. Sí que las esgrimían como medio para amedrentar a sus perseguidores en un período como es la II República y guerra que le siguió que sigue siendo paradigmático en lo que a persecución religiosa se refiere.

También me ocupé en otra anotación del grupo de Feáns, que fue responsable de varios atropellos antirreligiosos y otros desmanes en el propio lugar de Feáns (La Coruña), así como en otros lugares como la inmediata parroquia de San Esteban de Morás (Arteixo). De acuerdo con Blanco Rey (p. 1179), el 1º de mayo de 1936 el grupo de Feáns se acercó al lugar de Santa Icía, parroquia de Morás (Arteixo) y estando en la tienda de Antonio Becerra Iglesias manifestaron su propósito de llevarse la imagen de San Paio --cuya ermita ilustra esta anotación-- para "casarlo" con la Virgen del Carmen de Feáns. El 7 de junio siguiente profanaron la capilla de la Virgen del Carmen de Feáns, sustrajeron varios ornametos y jugaron a la llave con la imagen. Además de lo que aparece en La Vanguardia, ahora puedo documentar que el vecino Feáns, José Otero Salgado, se hizo cargo de la imagen y varios de los ornamentos. En represalia, los miembros de este grupo Manuel Martínez, Manuel Paseiro y Luis Boedo, el 14 de junio siguiente le derribaron un trozo del muro que cerraba una finca causando daños no sólo en el muro sino en la finca, que se encontraba plantada con maíz, por valor de cien pesetas de la época.

Así las cosas, cuando el primer domingo de julio de 1936 se celebró la romería de San Paio en su ermita del lugar de Santa Icía, uno de los curas de la Tabla de Arteixo, el coadjutor de Santa María de Pastoriza, tomó todas las precauciones y se atrevió a celebrar la misa en la ermita, pero con la pistola depositada sobre el altar... Si los del grupo de Feáns se presentaron con intención de llevarse la imagen de San Paio o cometer cualquier otro desmán, volvieron por donde habían venido.

No fue la única ocasión en que un cura del ayuntamiento de Arteixo tuvo que esgrimir armas para no ser coaccionado o sufrir algún disgusto de mayor trascendencia. El mismo Blanco Rey (p. 1127) también comenta que con motivo del encarcelamiento gubernativo en el calabozo de la casa consistorial de Arteixo del cura párroco Benito Rodríguez Noya, el domingo 7 de junio de 1936 fue a oficiar misa a la parroquial de Santiago de Arteixo el regente de San Esteban de Morás, Eladio Queijo Graña. Un grupo de exaltados le esperaban para impedir la celebración, pero bastó con que el cura sacase de uno de sus bolsillos una pistola para que los macarras, maleantes informativos, o como queráis llamarlos, saliesen huyendo.

Durante el gobierno del Frente Popular las autoridades se hicieron eco, o quisieron hacerse eco de esa rumorología que atribuía la existencia de depósitos de armas en las iglesias, sobre todo en el Sagrario... Ante la falta de expedientes judiciales sobre estos depósitos, o posesión ilícita de armas por parte de sacerdotes, habrá que suponer que esos grandes depósitos de armas en iglesias y casas rectorales eran un mero bulo interesado --por no decir un delirio-- con el que se molestó a los curas para dar satisfacción a quienes los propagaban, cuyo objetivo no era otro sino que se les acosase y persiguiese, que se les fastidiase (lo digo con eufemismo). Por lo que atañe a la posesión ilícita de armas de fuego por parte de sacerdotes, sólo conozco el caso de un registro efectuado el 29 de marzo de 1936 en el que se encontró un revólver, que por suerte para el sacerdote, no funcionaba, no estaba en condiciones de disparar de acuerdo con el informe de los peritos armeros y tuvo por resultado un auto de sobreseimiento y el archivo de las actuaciones. Se produjo el hallazgo al practicar un registro en la casa rectoral de Santiago de Sigrás (Cambre), domicilio del ecónomo de esta parroquia, José Cerqueiro Suárez.



miércoles, 5 de octubre de 2011

Rogelio Blanco resiste como Negrín



¿Por qué destituyeron a la directora del Centro Documental de la Memoria Histórica? Han circulado todo tipo de especulaciones. La que voy a exponer es una más. Los palmeros del MCU justificaron el cese en falta de consistencia técnica. La motivación es absurda porque... que no, que sería el primer caso XD Se dijo que la señora pasó de leer el ABC a ser lectora de El País y que últimamente leía otra vez el ABC. Me encaja pero es insuficiente y tiene que haber una razón más poderosa para presentarla como víctima a pocos meses de abandonar el coventillo. Desde luego la ministra Sinde, no me cansaré de repetirlo, no pincha ni corta en cosas de archivos, por mucho que se empeñen los medios de comunicación en darle lanzadas por cualquier cosa --que en algunas las merecerá-- pero en cosa de archivos ordena, manda y dispone Rogelio Blanco. La ministra pondrá la cara, se aprenderá de memoria tres frases sobre archivos, pero ya digo que es asunto en el que no pincha ni corta. También se especuló con que Severiano Hernández se proponía como director del Centro y había que cesar a quien ocupaba su futura plaza. Su mandato sería tan breve... que no, que tampoco.

En realidad, sobre el cese de Mª José Turrión, me encaja más otra de las versiones que circula o que me llegó hace unos días. Con motivo del último envío de documentos a Cataluña esta comunidad contrató unos cuantos becarios que se enviaron a Salamanca con atento oficio escrito o telefónico de Rogelio Blanco, diciendo que se les diese todo tipo de facilidades. Los chicos comenzaron a hacer su inventario y en líneas generales, en cuanto veían un apellido o un topónimo catalán, deducían que el documento era catalán y lo incluían en el inventario o relación de entrega. Esta se filtró y saltó el escándalo porque había documentos y fondos que en absoluto eran catalanes. En una situación en la que las comunidades autónomas ya no están en manos del PSOE, surgieron protestas, y el asunto salió a la prensa con la escandalera consiguiente y el inevitable chorreo para Rogelio Blanco desde sus filas. Solución de éste: destituir a Mª José Turrión, que por esa supuesta inconsistencia técnica no me parecería mal que se tomase como el primer caso en la Administración española. Pero él, que ordenó dar todo tipo de facilidades y es corresponsable del desaguisado, él no, que para lo que le queda en el conventillo y la elevada opinión que al parecer tiene sobre su persona, él ¡resiste como Negrín!


Asalto a la Catedral de Santiago


En realidad se trató de un asalto frustrado por la valentía y decisión de una sola persona, a la sazón, canónigo del cabildo compostelano.

Los incidentes más destacados que refieren los autores que consulté el 20 de julio de 1936 se relacionan con un intento de entrada al Palacio Arzobispal, sobre cuyas puertas y ventanas hicieron los revolucionarios algunos disparos. También colocaron una bomba en su puerta, aunque no llegó a estallar.

Hace tiempo estaba en compañía de unos amigos y tres de ellos --entre los sesenta y tantos y los ochenta y bastantes años-- recordaban a un viejo profesor. Era D. Antonio Rodríguez Villasante, canónigo doctoral de la catedral de Santiago, profesor de Derecho Canónico en el Seminario, o de Religión en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago. Entre anécdotas sobre su integridad, sobre su inteligencia despierta y su sorna, o sobre lo exigente que era como profesor, relataron un hecho que los tres conocían. Ninguno lo había presenciado pero era del dominio público cuando ellos residían en Santiago de Compostela. Al comenzar el Alzamiento, un grupo de obreros intentaron asaltar la Catedral entrando por las puertas de la Azabachería que veis en la imagen. Estaba D. Antonio en el coro lígneo situado aún entonces en la nave central del templo, cuando salió resueltamente de su asiento al percatarse del barullo, y poniendo una mano en una de esas barandillas que separan la nave central de la del crucero, dio un salto y sacó de su sotana un revólver. Con él encañonó a los asaltantes y los hizo retroceder y que abandonaran el templo. Y todo ello sin disparar un tiro. Lo cual daba pie a estos amigos a ponderar el valor que había tenido alguien tan pacífico y culto como el canónigo Rodríguez Villasante cuya biblioteca se encuentra al parecer en el monasterio de Sobrado dos Monxes.




viernes, 30 de septiembre de 2011

'Nomes e Voces': más sobre su escasa fiabilidad


Cualquiera pensará que los persigo y busco en donde fallaron. Pues no. Tan sólo contrasto en ocasiones la información que poseo con la que publicaron ellos (y otros autores) y me reafirmo en la idea de que ese proyecto fue una "chapucilla" propagandística para escandalizar; como tal, se hizo a todo correr, y lo que de él proceda en mi opinión es menos seguro que un caramelo a la puerta de un colegio.

Me ocupo hoy de un individuo para el cual este proyecto considera que se le debe otorgar honra para siempre, y no le duelen prendas en colaborar a la hora de reconocer públicamente a alguien que como veremos fue condenado hasta en cuatro ocasiones por hurto, y una por estafa. Condenas de las que no creo que nadie ponga en duda, que resulta para el homenajeado una indignidad manifiesta. Por el hecho de haber sido fusilado tras sentencia dictada en consejo de guerra, el chorizo recupera honor y dignidad. Vamos, hombre, vamos... A otro perro con ese hueso.

Los habitantes de Carballo tienen fama de ser trabajadores, también en ocasiones algo bruscos en sus modos. Los han perjudicado en su fama --menos de lo que ellos creen-- las colonias de moinantes asentadas en su término municipal, que de día venden en ferias o trabajan como carteristas, y de noche desvalijan chalés o roban animales y cosechas en casas de agricultores y ganaderos. No todos los ladrones de Carballo son de ¿etnia? moinante, pero sospecho que la mayoría de los ladrones de Carballo son moinantes, y me quedo con la duda de no saber si en realidad el individuo protagonista de esta anotación, fusilado y homenajeado tanto por el proyecto Nomes e Voces, como por los señores de la memoria histórica, era un moinante, que sería ya pa mear y no echar gota.

RAMÓN FERNÁNDEZ N. (PARA NOMES E VOCES, RAMÓN FERNÁNDEZ NAYA ).

Es sabido que a los hijos de soltera se les ponía el o los apellidos de la madre. En caso de que la madre tuviese un solo apellido, se ponía este como primer apellido del hijo y de segundo no se le ponía apellido alguno o se le añadía un No o N. Todo ello para significar que el hijo carecía de padre que lo hubiese reconocido, que era hijo natural, esperando un reconocimiento y el añadido de un segundo apellido que tengo la sensación de que pocas veces se producía. Me ocupo en esta anotación de Ramón Fernández N., al que sin tronar ni llover, el proyecto Nomes e Voces y el monumento que erigieron los señores de la memoria histórica, como veis, dio en llamar Ramón Fernández Naya... ¿Cómo es posible que este proyecto se dedique a pontificar sobre las reglas conocidas del oficio historiográfico? Porque venderse se venden de_luxe, pero en la práctica resulta que la calidad, el rigor, la minuciosidad, el oficio historiográfico en definitiva, escasea.

Me llama la atención que en ese monumento sólo aparecen 15 hijos de soltera con un solo apellido de los 571 inscritos, un 2.6%, lo cual me parece a ojímetro algo escaso y por ello y en vista de este ejemplo me pregunto si se habrán inventado apellidos. Con un poco de suerte, saldremos de dudas en otras anotaciones.

Ramón Fernández o Ramón Fernández N., pero nunca Ramón Fernández Naya, nace en la feligresía de San Martín de Cances, termino municipal de Carballo, el 18 de diciembre de 1915. Hijo de madre soltera, en 1936 se informa sobre su conducta como una persona que llevaba tiempo haciendo una vida errante, dedicándose al hurto y al robo, motivos por los que había sido procesado y condenado en diversas ocasiones. Efectivamente, en 1932 lo condena la Audiencia Provincial de Pontevedra y el Juzgado del partido de Carballo, ambos por delitos de hurto; en 1933 es condenado por la Audiencia Provincial de La Coruña en dos sentencias, una por hurto y otra por estafa; en el mismo año también lo condena la Audiencia de León por delito de hurto. Supongo que dentro de pocos años tendremos como referente grotesco a las políticas de memoria histórica, con las que se llega al extremo de levantar un monumento con apoyo de las tres universidades gallegas, en el que se tributa reconocimiento público y con subvención estatal, a un individuo que resulta ser un delincuente común.

Durante el mes de julio de 1936 un cosumero --empleado del Resguardo de arbitrios municipales, dicho en fino-- del fielato de Santa Margarita vio que Ramón Fernández entraba en la cabina de un camión parado y salía con un gato mecánico. El empleado de consumos no dio mayor importancia a este hecho pensando que podía ser suyo. Pero al enterarse a principios de agosto por el hermano del propietario del camión, que le habían entrado a robar en el vehículo, le indicó que había visto salir del mismo a Ramón Fernández con un gato mecánico. El día 8 de agosto, también vio como el mismo Ramón Fernández intentaba vender un gato a otro individuo. Por todo ello avisó a Jesús Escariz Expósito, hermano del propietario del camión, que a su vez avisó a unos guardias de Asalto quienes procedieron a la detención de Ramón Fernández. Llegados a Comisaría, fue este reconocido como autor de un hecho grave realizado contra el Ejército en los últimos días de julio. Pasa a disposición de la autoridad militar que lo procesa por rebelión en causa 333 de 1936, siendo condenado a sufrir la pena de muerte y pasado por las armas a las siete de la mañana del 11 de noviembre de 1936.

El hecho de pasar el detenido a disposición de la jurisdicción de Guerra debió ocasionar alguna confusión en la Dirección de la Prisión Provincial, que no acusa recibo a la jurisdicción civil de la detención e ingreso en la cárcel de Ramón Fernández. Tampoco comunica al juez civil que no lo deja en libertad provisional sin fianza según disponía el auto de procesamiento de este, porque quedaba retenido a disposición de la jurisdicción militar. Por todo ello, pese a estar Ramón Fernández fusilado desde el 11 de noviembre de 1936, el juzgado que instruyó el sumario y la Audiencia siguen sus trámites como si siguiese vivo. Como no aparece y por lo tramitado todo indica que se había puesto en libertad, llegan a publicar requisitorias en el BOP y BOE para su busca y captura. Se enteran del fallecimiento del procesado en junio de 1937 cuando se envía a Cances Grande, a casa de la madre de Ramón Fernández, a un agente judicial. La madre del procesado comunica al agente que no tiene noticias de su hijo desde noviembre pasado, y que según rumor público fue muerto en las inmediaciones de La Coruña, y lo cree cierto al carecer de noticias suyas. El desbarajuste burocrático se soluciona pidiendo certificados de defunción a los registros civiles de la ciudad, con resultado positivo en el Juzgado Municipal del Distrito de la Audiencia de La Coruña cuyo juez certifica que Ramón Fernández, de 20 años, natural de Cances (Carballo), fue pasado por las armas a las siete horas del día 11 de noviembre de 1936, según comunicación remitida por el juez militar permanente del Octava División. Todo ello hace que se archiven las actuaciones. Tengo un certificado de esta partida de defunción a la vista (t. 18, fol. 209 v), la misma que debieron consultar los miembros del proyecto Nomes e Voces, y en ella se lee Ramón Fernández, a secas, sin N. y por supuesto sin Naya.

En las notas que os adjunto se le nombra como Ramón Fernández N. o Ramón Fernández, nunca Ramón Fernández Naya. A través de fuentes que me merecen todo crédito, sé que en la causa militar 333 de 1936 que lo llevó a ser fusilado, se le nombra como Ramón Fernández N. y no Ramón Fernández Naya. Con lo cual tenemos una evidencia más sobre la escasa fiabilidad de los resultados obtenidos a través del proyecto Nomes e Voces que otorgan a este individuo un apellido in-ven-ta-do, como determinada corriente historiográfica.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

Asalto e incendio de un vehículo de reparto de pan


Vamos con uno de tantos actos de violencia que se dieron estos días con total impunidad. El 20 de marzo de 1936 un grupo de personas, como casi siempre no identificadas, asaltaron un vehículo de reparto de la panadería de la viuda de Vaquero, establecida en la Corveira (Culleredo), propiedad de Pilar López Villamil. El hecho se produjo en el Campo de Marte o Campo Volante, apoderándose del pan y prendiendo fuego al vehículo causando daños que fueron valorados por peritos en 2.500 pts. Os dejo mis notas.

De estas pejigueras, como veremos, se puede documentar un buen número y explican el auge del fascismo español tras su derrota electoral en las elecciones de febrero del 36. Algo que constata el periodista Gaziel en un famoso e interesante artículo publicado en La Vanguardia el 12 de junio del mismo año. El miedo a la propia sombra:

¿Cuántos votos tuvieron los fascistas en España, cuando las últimas elecciones? Nada: una ridiculez (...) Hoy, por el contrario, los viajeros llegan de las tierras de España diciendo: "Allí todo el mundo se vuelve fascista". ¿Qué cambio es ese? ¿Qué ha ocurrido? (...) Lo que ocurre es, sencillamente, que allí no se puede vivir, que no hay gobierno: las huelgas y los conflictos, y el malestar y las pérdidas, y las mil y una pejigueras diarias, aun descontando los crímenes y los atentados, tienen mareados y aburridos a muchos ciudadanos. Y en esta situación, buscan instintivamente una salida, un alivio, y no encontrándolos en lo actual, llegan poco a poco a suspirar por un régimen donde por lo menos parezcan posibles. ¿Cuál es la forma política que suprime radicalmente esos insoportables excesos? La dictadura, el fascismo. Y he aquí como sin querer, casi sin darse cuenta, la gente "se siente" fascista. De los inconvenientes de una dictadura no saben nada, como es natural. De ellos sabrían después, cuando hubiesen de soportarlos, y entonces se preocuparían de ellos. Pero, de momento, no ven en esa forma de gobierno fuerte nada más que el medio infalible para sacudirse las insoportables moscas de la relajación presente. Y esto es lo único que les importa, hoy por hoy, como en verano no se piensa en sacudirse el frío, sino exclusivamente el calor, y viceversa en invierno (...)

En todas partes y en todos los tiempos, las dictaduras se han producido arriba cuando hubo anarquía abajo (...) El fascismo no tiene nada de nuevo más que su nombre ocasional. Se trata de uno de los fenómenos más antiguos de la historia política, y su verdadero nombre es reacción (...) Cada vez que se pudre un estado social, de sus entrañas brota una dictadura férrea.

Fascismo es, en el caso de España y de Francia, la sombra fatal que proyecta sobre el suelo del país la democracia misma, cuando su descomposición interna la convierte en anarquía. Cuanto más crece la podredumbre, tanto más se agiganta el fantasma. Y la preocupación alucinada que el frente popular triunfante experimenta por el fascismo vencido, no es, por lo tanto, otra cosa que el miedo de su propia sombra.



viernes, 23 de septiembre de 2011

Asalto a la Patronal y a las Juventudes Católicas


El día 20 de marzo de 1936 continuaron las expansiones con motivo de la victoria del Frente Popular. En esta ocasión le toca a la sede de la Asociación General Patronal y a la de las Juventudes Católicas. Esa misma mañana recordaréis que cayó muerto con una pistola y una porra con punta de plomo en la mano, el anarquista Luis Amboage Mato, que había perseguido a unos obreros del puerto que no estaban afiliados a la U.G.T. ni a sindicatos tributarios de la C.N.T. Disparó y le dispararon. Como quiera que tras la victoria del Frente Popular las labores de contratación de personal en el muelle por parte de la Patronal, estaban intervenidas por un inspector de policía designado por el gobernador civil que por orden de éste excluía de la contratación a unos 90 obreros no afiliados a estos sindicatos, la Patronal para evitar que se muriesen de hambre, los atendía con un subsidio de 25 pts. semanales. Con lo cual se tuvo una disculpa para seguir haciendo el bestia, con la complicidad por inhibición, de las autoridades, que aquí también y en el caso del asalto a la Asociación General Patronal, podemos documentar que mostraron pasividad pese a las reiteradas llamadas al Gobierno Civil, Comisaría o Guardia de Asalto. Sólo cuando salió la Guardia Civil se terminaron los disturbios.

Del asalto al local de las Juventudes Católicas poco más puedo decir sino que se produjo el mismo 20 de marzo de 1936. Como estos temas se silencian por la investigación políticamente correcta, nadie tuvo interés en escribir sobre ellos; en buscar testimonios de los asaltantes o de los dirigentes que organizaron los desmanes, o de las autoridades que se inhibieron. La sede de la Juventud Católica en 1934 estaba en la calle de San Andrés.

Por lo que atañe al asalto al edificio social de la Asociación General Patronal, este se encontraba en el número 18 de la calle Real, en el inmueble que veis en la imagen. Ocupaban con sus oficinas el primer piso. El segundo lo tenían alquilado al notario Pascual Lahoz de Val y el tercero a una señora. Conviene destacar que el día 19 la Patronal ya había oído rumores sobre un posible asalto a su sede, y envió un oficio al gobernador civil solicitando protección. Esta si se aumentó no sirvió de nada porque los miembros de esta asociación, propietarios de comercios y pequeños industriales, se quejaron de la inhibición de los tres o cuatro guardias de Asalto que había en el portal. Incluso con motivo de una visita a la ciudad del coronel jefe la Guardia de Asalto, estudiaron la posibilidad de entrevistarse con él para protestar por la inactividad de sus subordinados el día del asalto. Agradecieron, entrevistándose con el primer jefe de la Guardia Civil, la actividad que desplegó esta para restablecer el orden.

Parece que los empleados de la Patronal se defendieron produciéndose un tiroteo en el que resultaron heridas seis personas: Enrique Pérez Méndez, Agustín Fernández Flores, Argentina García, José Ramón Lamas, Enrique López y Ramón Patiño. El presidente, José Luis Pérez Cepeda fue desterrado por orden gubernativa y no pudo regresar a La Coruña hasta que comenzó el Movimiento. Ni se identificó a los autores del asalto ni a los que participaron en el tiroteo, así que la causa se sobresee por auto de 28 de julio de 1936. Se reabre en diciembre de 1937 al presentar la Policía a dos individuos a los que acusa de haber participado en los hechos. Las pruebas debieron ser insuficientes porque la Audiencia de nuevo sobresee en enero de 1938. Se reabre el sumario una vez más en abril del 38 como consecuencia de un testimonio deducido de un expediente por el que se aplicaba la ley de vagos y maleantes a un tal Manuel Edreira Amor, al que se acusaba de haber participado en el asalto al Náutico, al local de la Patronal y al de las Juventudes Católicas. Una vez más las pruebas debieron ser insuficientes porque la Audiencia Provincial sobresee en este asunto y archiva definitivamente las actuaciones. Os dejo mis notas.

Los daños fueron cuantiosos. El seguro que tenían contratado en previsión de disturbios y motines, abonó a la Asociación General Patronal 70.256,20 pts. La Alcaldía se negó en un principio a testimoniar su condolencia a la Asociación por el asalto, lo que lleva a los comerciantes a romper relaciones con el Ayuntamiento. A los quince días, una vez que se supo que las elecciones municipales quedaban aplazadas sine die, se decide a condenar los hechos, a los que califica de expansiones político-sociales de los primeros días de la victoria popular electoral. Como ya comenté, republicanos y galleguistas carecían en realidad de bases sociales. No podían, si querían mantenerse en el cargo, si querían ser bien vistos por las bases socialistas y sindicales, condenar con firmeza los desmanes; y lo que es peor, tampoco podían reprimirlos. Con lo cual, cabalgando a lomos de los revolucionarios hacían del respeto a la ley y a los derechos de los demás mero papel mojado contribuyendo a deslegitimar en el ejercicio del poder la escasa legitimidad que pudo tener el régimen salido de las elecciones del 16 de febrero de 1936.




martes, 20 de septiembre de 2011

Asalto al Club Nautico


El Club Nautico fue creado en 1926 para la práctica y fomento de todos los deportes de mar. Pasó a ser Real Club Náutico, tratamiento que perdió con la llegada de la II República. No fue en un principio la entidad que aglutina a las viejas clases altas, sino que era un club eminentemente burgués. Como tal los obreros lo consideraban enemigo del proletariado y fue objeto de sus expansiones a las pocas horas de haberse asaltado los locales de la Unión Regional de Derechas y Renovación Española, en la noche del 18 al 19 de marzo de 1936. En realidad yo diría que en las primeras horas del día 19, aunque la información es contradictoria y pudo ser en la tarde del 18. Una copla popular de la época, medio en gallego medio en castellano, denosta a los socios del Náutico como larpeiros, algo así como glotones, comilones, tragones:

Dicen que Betanzos tiene
la ría de los Caneiros.
También La Coruña tiene
a sociedá dos larpeiros.

Si a ría dos Caneiros
levara coñac,
mais de catro larpeiros
irían alá.
Irían alá,
irían alá.
Si a ría dos Caneiros,
levara coñac.

El caso es que según resulta de la causa unos treinta y tantos proletarios asaltaron parece que en las primeras horas de ese 19 de julio de 1936 las instalaciones del Club Náutico arrojando el mobiliario a la bahía, que fue valorado en 20.000 pesetas. El sumario se sobresee pese a que como vimos, una parte se recuperó por la Guardia Civil en Serantes (Oleiros) a finales de marzo:

La Guardia Civil de Oleiros practicó un registro en los domicilios de los marineros de Serantes, en aquel distrito, Manuel Meirás, José María Frascaso y Abelardo Portela, habiendo recuperado un piano, muy deteriorado, un tablero, dos sillas y un sofá, todo ello perteneciente al "Club Náutico" de esta capital. [La Voz de Galicia, 1/04/1936].

Con la llegada del Alzamiento, a juzgar por los procesados en la pieza separada de responsabilidad civil, parece que Eduardo Patiño y Manuel Bueno denuncian a los mismos que habían relacionado con el asalto al local de la Unión Regional de Derechas, pero la Audiencia sobresee. El sumario se reabre en abril de 1938 al aplicar la Ley de vagos y maleantes a un tal Manuel Edreira Amor, al que se acusa de haber tomado parte en el asalto al Náutico. Las pruebas presentadas debieron ser de nuevo insuficientes porque la Audiencia Provincial sobresee definitivamente en esta causa.

Como los asaltos son continuos --seguiremos con alguno más-- no creo que nadie pueda poner en duda que la autoridad se inhibía y dejaba que una parte de las bases del Frente Popular se expansionasen, si es que no fomentaba estos disturbios para amedrentar a las derechas y echarlas de la vida pública. En realidad aquella república se había planteado como una república de izquierdas y estas consideraban a las derechas como unas comparsas que poco tenían que hacer sino someterse mansamente a la izquierda. Cuando las derechas tuvieron algo que hacer entrando tres ministros de la CEDA en el Gobierno, se tomó lo anterior como disculpa para que socialistas, anarquistas y nacionalistas catalanes se alzasen contra el poder público en octubre de 1934, lo que acabo de fracturar a la sociedad española en dos bandos irreconciliables que desataron iras y odios al comenzar la guerra a los escasos dos años.

Del modo "democrático" en que se había planteado aquella república y de la "tolerancia" de aquellos republicanos, puede dar idea una denuncia que efectúa en mayo de 1934 Amparo López Jean, que fue presidenta y secretaria de la Agrupación Femenina Republicana de La Coruña. Casada con el periodista de Unión Republicana, César Alvajar, al salir de un baile que se celebraba en el Club Náutico denunció a un chico que repartía hojas de Renovación Española por dar vivas al rey y por suponer que las hojas eran clandestinas. Por suerte para el muchacho, Eduardo Somoza del Río, tanto la causa sobre infracción de la Ley de imprenta como la otra abierta en la que se perseguía un delito contra la forma de gobierno, fueron sobreseídas.



jueves, 15 de septiembre de 2011

Asalto a la sede de Renovación Española


El mismo 18 de marzo de 1936, una vez que las hordas, sí, marxistas (¿o eran fascistas?) terminan de arrasar la sede de la Unión Regional de Derechas se van calle Real abajo hasta el número 88 en cuyo primer piso tenía su local Renovación Española. En la imagen es el edificio en donde hay una pancarta que anuncia rebajas. Allí, empleando el lenguaje políticamente correcto de los republicanos de la época, se expansionaron. Esta expansión consistió en entrar también como el caballo de Atila y destrozar con machetas la puerta de acceso, romper todos los cristales, las puertas interiores, el inodoro, lavabo o instalaciones eléctricas; arrancan el teléfono, las cortinas, lámparas, estufas, etc. Por supuesto que salen por las ventanas o desaparecen mesas, sillas, sofás, cuadros, armarios, estanterías, archivo, unos 200 libros de la biblioteca y ¡como no! hasta 400 pesetas en metálico de las que no se volvió a saber. Baste decir que cuando el juez se presenta para realizar una inspección ocular indica que el "local se encuentra vacío sin que haya objeto alguno dentro del mismo". La expansión de socialistas y comunistas ocasionó daños por valor de unas 10.500 pts.

De forma llamativa no se logra detener a nadie pese a que este era el segundo asalto del día. No creo que alguien pueda poner en duda que la autoridad se inhibió si es que no estimuló las expansiones. En vista de lo anterior, al no aparecer ningún acusado o testigo de los hechos, pero ninguno, la Audiencia sobresee el sumario. Esto antes del Alzamiento porque una vez iniciado éste se producen aquí también dos denuncias, de los mismos que habían acusado a varios individuos como implicados en el asalto a la sede de Unión Regional de Derechas. Los denunciantes, Eduardo Patiño Pérez y Manuel Bueno Lago, acusan a los mismos que habían señalado como implicados en el asalto al local de la Unión Regional de Derechas. Si tomaron parte en uno de los hechos es muy probable que tomasen parte en los otros. Probable sí, pero no tuvo porque ser necesariamente así. En el juicio oral se descubre que ninguno de los dos denunciantes presenció el asalto a la sede de Renovación Española, y el tribunal absuelve libremente a los procesados como no podía ser de otro modo. No hay para que decir que de este asalto como del anterior, los señores de la memoria histórica no dicen ni mu. Me hace mucha gracia leer uno de los mantras al uso: que los alzados se levantaron contra el gobierno legítimo. Si la legitimidad no la tuvieron en las urnas en las elecciones del 16 de febrero en vista de los pucherazos que se dieron en doce provincias, doce, o en el plebiscito estatutario gallego, la perdieron al ejercer el poder haciendo papel mojado del respeto a la Ley y a los derechos de los demás. Os dejo mis notas.





martes, 13 de septiembre de 2011

Asalto a la Unión Regional de Derechas


Cuando en ABC dedicaron varios reportajes en 1961 para recordar o dar a conocer Como se vivía en España hace 25 años, durante el gobierno del Frente Popular, manifestaban que no lo hacían como Zapatero por un deseo indigno de reavivar rencores y animosidades, que estaban ya bien sosegadas, sino para invitar a todos a abominar de aquellas jornadas de ignominia, vergüenza y estigma para un pueblo civilizado y que solo eran posibles cuando la autoridad se inhibe o, complaciente con los criminales, les estimula a perpetrar sus desmanes. Me voy a ocupar en esta anotación de un caso claro en el que la autoridad se inhibió, si es que este y otros asaltos ocurridos el mismo día y el siguiente, no fueron estimulados por las autoridades con el propósito oculto de echar a las derechas de aquella democracia poco democrática.

De acuerdo con Gil Robles los asaltos a locales de la CEDA tras el triunfo del Frente Popular fueron continuos, y así el 20 de febrero les asaltan o incendian las sedes de Alcalá de Henares, Melilla, Betanzos, Carmona, Cartagena, Elche, El Ferrol, La Línea, Marchena, Murcia, Palma del Río, Palomares, Pontevedra, Santiago de Compostela y Huelva; el 23 de febrero le toca a Miranda de Ebro; 24 de febrero, El Pedroso y Lavadores; 29 de febrero, Paradas; 4 de marzo, Alcantarilla; 6 de marzo, Ares; 9 de marzo, Segovia y Ecija; 11 de marzo, Puente de Vallecas; 14 de marzo Logroño y Ribadesella; 16 de marzo, Alberique; 17 de marzo, Albacete; 18 de marzo, Almansa y La Coruña; 27 de marzo, Tabernes de Valldigna; 30 de marzo, Torrelavega (No fue posible la paz, Barcelona : Ariel, D.L. 1967, p. 637, n. 8).

Como quiera que los autores que se ocupan de la II República en Galicia o de la guerra civil, omiten el asalto a la Unión Regional de Derechas de La Coruña --hecho ocurrido el 18 de marzo de 1936-- o en casos excepcionales lo relegan como dato telegráfico a las notas, no conociendo ninguna publicación o entrevista a los represaliados por el Franquismo en donde se les pregunte por este hecho, me ocupo hoy de él porque entiendo que es desconocido para la ciudadanía. Dicho de forma clara: porque entiendo que los turiferarios de la memoria histórica no dicen ni mu.

El 18 de marzo de 1936 un grupo numeroso de personas, sobre las ocho de la tarde, asaltó el local social de la Unión Regional de Derechas situado en el primer piso del edificio que veis en la imagen, en el nº 10 de la calle Real. La CEDA se había formado por una coalición de partidos. Aquí en La Coruña, la marca no era Acción Popular --aunque se les confundía--, sino Unión Regional de Derechas. En este asalto recomiendo que mejor que lo que pueda yo dibujar en pocas líneas, que os leáis el acta notarial que se levanta para conocer el estado en que quedaron las instalaciones y aparece el principio de la causa. Sólo se me ocurre un calificativo: impresionante. Se arrancan y destrozan las puertas, se rompen vidrios, desaparecen cortinas, lámparas y alfombras; se esparcen los papeles, se rompen los cristales, se arroja el mobiliario por las ventanas y balcones, desaparece el teléfono y hasta el cableado; se sacan de su empotramiento radiadores, se tira una bañera al patio de luces, desaparecen los libros y estanterías de la biblioteca, los sellos de la entidad que luego serían usados de forma fraudulenta y en su nombre para estafar a los vecinos de derechas, etc. A día de hoy hablar de hordas o de hordas marxistas nos suena a propagandístico. Aseguro que tras leer en esta causa la descripción de lo ocurrido en este local uno entiende perfectamente porqué les llamaban hordas. El notario llega a decir que quedó el local arrasado, y que para realizar la operación se tuvo que invertir bastante tiempo. Estando como estaba esta sede a escasos metro de Comisaría y del Gobierno Civil, instalados entonces en el edificio del teatro Rosalía de Castro, se entiende a la perfección que aquí, si el asalto no fue estimulado por las autoridades --algún testigo manifiesta que se realizó a presencia de ellas, entre otros el capitán de Asalto, Manuel Patiño Porto-- no cabe la menor duda de que se inhibieron. Sobre todo porque este no fue el único asalto del día ni de los siguientes y en la ciudad había fuerzas de Asalto y Guardia Civil ¿Cómo iban a parar esta expansión cuando la realizaban socialistas y comunistas enfundados algunos en camisetas rojas, integrantes del Frente Popular?

De forma llamativa, el sumario se sobresee por no haber podido identificar a nadie. Esto antes de iniciarse el Alzamiento. Al comenzar este se producen dos denuncias. La primera del falangista Eduardo Patiño Pérez, que vivía en la calle del Torreiro y vio como José María Eirís Carro --al que identifica, no como librero, sino como propietario de un "establecimiento de venta de periódicos"--, uno de los defensores del Gobierno Civil el 20 de julio, se encontraba en un balcón, hay que suponer que uno lateral, hoy convertido en ventana, y que veía desde su casa. También acusó a tres más, pero al final resulta que a dos los vio por allí, y el tercero según confesión posterior de Patiño, en realidad lo acusó por haberlo visto en otras ocasiones con los demás. Patiño declara que no había denunciado estos hechos con anterioridad por entender que eran consentidos por las autoridades.

Se produce también una segunda denuncia por parte de Manuel Bueno Lago, opositor aprobado para el Cuerpo de Investigación y Vigilancia, y agregado a la Comisaría por el delegado militar en la misma. Manuel Bueno vivía en la cercana calle de la Barrera y al oír el ruido bajó a la calle. Denuncia a Rafael Barreiro Valeiro como uno de los participantes en el asalto al local. El acusado reconoce ante el juez que si subió a la sede de la URD, su actuación se limitó a tirar unas pocas alubias por el suelo de las que había en el local destinado a depósito de asistencia social en el que había además patatas, tocino, etc. Los daños ocasionados tanto en el inmueble como en el mobiliario, según valoración de peritos, ascendieron a la respetable cantidad de unas 18.000 pesetas de la época.

La causa se sustancia con una condena para José María Eirís Carro y Rafael Barreiro Valeiro a la pena de un año y ocho meses de prisión. Los demás procesados salen absueltos. Eirís, al que se pinta en el informe de conducta como extremista, lo que para la época equivale peligroso para el orden público, será paseado el 12 de enero de 1937 aprovechando un traslado de prisión. Os dejo mis notas.